ūü§į LA FASE DIF√ćCIL POSTERIOR AL PARTO: LO QUE ME HIZO LA DEPRESI√ďN POSPARTO - EL EMBARAZO(2019)

La fase difícil posterior al parto: lo que me hizo la depresión posparto

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Cuando abrí los ojos, vi a mi esposo y mis suegros parados en un rincón de la habitación y discutiendo una comida, mi recién nacido dormía tranquilamente en la cuna y me encontré casi inmóvil.

Intenté levantarme pero no pude y luego mi esposo me notó. Todos vinieron sonriendo hacia mí y comprobaron si me sentía mejor. Bueno, con la IV, el catéter y las vendas de compresión adheridas a mi cuerpo, no me sentí bien, pero logré sonreír.

La cama del hospital era incre√≠ble y me ayud√≥ a sentarme con solo presionar un bot√≥n. Cuando mi cuerpo se movi√≥, me di cuenta de un extra√Īo vac√≠o en mi abdomen y sent√≠ como si todos los √≥rganos del interior estuvieran chocando entre s√≠. Aunque ahora suena como una pel√≠cula de terror, eso es exactamente lo que sent√≠.

La enfermera vino a verificar mi temperatura y tambi√©n me pidi√≥ que me indicara uno de los cinco emoticonos seg√ļn mi dolor y mi incomodidad. Me divirti√≥ ver los cinco emoticonos que iban desde los m√°s felices hasta los m√°s tristes, y se√Īal√≥ el triste. Dio algunos analg√©sicos orales y me mostr√≥ un bot√≥n que puedo presionar cuando la necesito.

Tenía ganas de volver a dormir, pero la idea de mover mi abdomen me asustaba. Pronto llegó mi almuerzo y me alegré mucho porque tenía muchas ganas de comer algo. Sorprendentemente, la comida del hospital era buena, pero antes de que pudiera terminar mi almuerzo, mi bebé se despertó llorando. ¡Probablemente era su hora de almuerzo también!

Tuve que llamar a la enfermera para que me ayudara con mi beb√©. Ella me ense√Ī√≥ la posici√≥n de espera de f√ļtbol para la lactancia, que no aplica ninguna presi√≥n en el abdomen. Puso varias almohadas a mi alrededor para que me sintiera c√≥moda y pronto mi beb√© volvi√≥ a dormirse.

Ella ayudó a bajar la cama para que yo pudiera dormir y, mientras intentaba mover mi cuerpo, me di cuenta de que me llevaría mucho tiempo recuperarme por completo.

Los narcóticos analgésicos me hicieron dormir como muerto pero fue difícil cuando tuve que despertarme tantas veces para amamantar a mi bebé. Me obligué cada vez a pensar que el día siguiente las cosas podrían mejorar, pero me equivoqué.

A la ma√Īana siguiente me quitaron el cat√©ter y me pidieron que caminara al ba√Īo. La sola idea de salir de la cama me asust√≥. Agarr√© a la enfermera con fuerza y ‚Äč‚Äčdi peque√Īos pasos. En el ba√Īo, me di cuenta de que estaba sangrando mucho y la vista me molest√≥.

Las cosas empeoraron cuando empec√© a sentir un dolor inmenso mientras amamantaba a mi beb√©. La enfermera me ayud√≥ con un gel fr√≠o y una crema que me calmaron temporalmente, pero me aterrorizaba cada vez que me preparaba para amamantar. Termin√© el d√≠a se√Īalando el smiley m√°s triste.

¬°La √ļnica fuente de alegr√≠a fue ver a mi beb√© y sus peque√Īos movimientos! √Čl abrir√≠a sus grandes ojos brillantes para mirarme. ¬°Observar sus hoyuelos cuando sonre√≠a era pura felicidad!

Al d√≠a siguiente lleg√≥ otro golpe cuando mi m√©dico me sugiri√≥ que empezara a caminar. Eso fue lo √ļltimo que quise hacer, pero el m√©dico insisti√≥ en decir que ayudar√≠a en el movimiento intestinal y la digesti√≥n normal. Apenas pude dar unos pasos y me result√≥ muy dif√≠cil caminar sin apoyo.

Más tarde en el día, me pidieron que tomara una ducha. Tenía miedo de que el agua tocara la incisión y, por lo tanto, me resistía. Sin embargo, me ayudaron a tomar una ducha rápida con agua y jabón y, sorprendentemente, no me lastimó la herida.

Ese d√≠a me sent√≠ mucho mejor y pas√© el resto del tiempo caminando, durmiendo y acostumbr√°ndome a amamantar a mi beb√©. La enfermera le hizo una demostraci√≥n detallada a mi esposo sobre c√≥mo cambiar los pa√Īales y c√≥mo ba√Īar a un beb√©, ¬°y pareci√≥ disfrutar de los nuevos aprendizajes! Fue una delicia ver a mi peque√Īo ba√Īarse por primera vez.

Al día siguiente fui dado de alta del hospital. Tuve que pedir una silla de ruedas porque todavía no podía caminar sin apoyo. También coloqué almohadas a mi alrededor para sentarme cómodamente en el auto. El regreso a casa no fue fácil y cada golpe me recordó la incisión.

Lo bueno de volver a casa era estar rodeado de miembros de la familia y lo malo, bueno, hab√≠a muchos. Lo que m√°s extra√Īaba era la cama del hospital. No hab√≠a pasamanos para ayudarme a levantarme y pronto se convirti√≥ en una pesadilla. Fue dif√≠cil incluso darme la vuelta y cada vez que presionaba tem√≠a que salieran los puntos.

No te das cuenta, pero te vuelves m√°s activo en el momento en que sales del hospital. En casa comenc√© a recibir llamadas y mensajes, a caminar para comer juntos, al ba√Īo, a sentarme en el sof√° y todas estas actividades me hab√≠an agotado por completo. Eso me dej√≥ sangrando fuertemente otra vez. Tambi√©n tuve mi movimiento intestinal y no fue divertido. Al d√≠a siguiente en adelante, me recomendaron tomar ablandadores de heces junto con los analg√©sicos.

Me encontré amamantando a mi bebé cada dos horas y estuve casi despierto toda la noche. Eso empeoró las cosas y tuve que visitar a un consultor de lactancia. Ella sugirió usar una bomba para que el suministro de leche no se detenga y eso fue un gran alivio para mí.

La semana siguiente fue agotadora y deprimente. Amamantar a un bebé no es un picnic, especialmente cuando todo lo que quiere hacer es descansar y recuperarse rápidamente. Mi bebé lloró toda la noche y también mantuvo a su papá y su abuela despiertos.

Me resultó muy difícil de manejar y a veces lloraba cuando nadie miraba. Ya no tenía ganas de tomar analgésicos y quería huir de todos. Quería recuperar mi vida normal.

Mi médico me explicó la depresión posparto y me alentó a mantenerme fuerte. Me mantuve calmado porque era consciente de que es una fase temporal y todo estará bien pronto. Así es exactamente como resultó ser.

¡Dentro de un mes estaba todo sonrisas! No más medicamentos, no más azules de enfermería, recuperé mi fuerza física y también mi confianza. Fue entonces cuando comencé a disfrutar de mi maternidad.

La fase difícil posterior a la entrega me habría matado si no hubiera apoyo familiar. Las nuevas mamás necesitan mucho amor, cuidado y ánimo. Sostener a tu recién nacido en tus brazos devolverá toda la felicidad a tu vida.

Si también estás pasando por una fase similar, mantén la calma, pronto terminará y encontrarás un Yo más fuerte, más feliz y nuevo.

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